Domingo 06/10 – DE BEYNEU AL OASIS DE NUKUS.

Nos separan apenas 85 kms. de la frontera con Uzbekistán, nos levantamos temprano, hoy etapa larga con 570 kms. de carreteras inciertas y rectas interminables hasta llegar a nuestro destino Nukus. Nuestra intención es llegar de día y disponer de cierto margen de maniobra por si se complican los trámites en la frontera, no tenemos hotel reservado. Desayunamos y nos ponemos en marcha. En menos de una hora nos plantamos en la frontera con Uzbekistán. Sorpresa!!! El cruce de la frontera fue realmente sencillo. Los uzbekos se están abriendo al turismo. No hubo malas caras por parte de los funcionarios. No hubo visados, no se requería el pago por la importación temporal de las motos, no hacia falta seguro, todo fueron facilidades, apenas nos revisaron el equipaje, un poco de los eternos Messi / Ronaldo con los policías y ya estábamos en Uzbekistan.

A partir de aquí nos esperan 500 kms. desolados, sin agua, sin gasolina hasta nuestra meta.

La primera provincia que tuvimos que enfrentar fue el área desértica de Karakalpakstan. Sabíamos que los camioneros por norma general evitan este desierto y prefieren hacer un desvío mucho más largo a través del norte de Kazajistán en previsión de quedarse tirados sin asistencia. De lo que se deduce, que si no circulan camiones, no hay necesidad de estaciones de servicio. La mayoría de los vehículos en Uzbekistán van a gas, por lo tanto, tampoco hay gasolina y la que hay es de 80 octanos.

La carretera, a veces asfaltada, a veces bacheada, con desvíos continuos hacia pistas de arena (estaban construyendo una nueva carretera que transcurría paralela a la nuestra), nos impedía llevar una velocidad constante hacia el único sentido posible, el Sur.

Vincenzo, más previsor que nosotros, llevaba dos bidones con 10 litros de gasolina por si las moscas, su montura es más tragona que las nuestras. Según nuestros cálculos las abuelas Yamaha podían llegar justas a Nukus. Disponemos de una autonomía de 500 kms. si no pasamos de 100 kms./h. extremo totalmente imposible dado el estado de las carreteras uzbekas.

Recta, recta y más recta bajo un sol abrasador. Comemos algo en una de las pocas sombras que encontramos y seguimos avanzando como un grupo de camellos bajo la canícula.

El día va transcurriendo monótono, una recta infinita, interminable, no hay ni una mísera curva en todo el trayecto.

Y llegamos, después de más de 7 horas de moto, al fin llegamos a Nukus.

Nukus es la capital de la república de Karakalpakistán. Uzbekistán es un país que sorprende agradablemente por la honestidad de sus gentes.

Nos sorprendió lo grande y bien equipada que estaba la ciudad. Repostamos gasolina, en la primera estación que vimos y aprovechamos para conectarnos a internet para localizar algún hotel. Dimos con una muy buena oferta, al cambio, unos 15€ de lo que parecía un buen hotel de 4*. Allí nos dirigimos.

En efecto, se trataba de un magnífico hotel que ponía el punto final a dos días de conducción muy duros.

Nos lo merecemos 🙂

Ducha, cena y a dormir.

 

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