Sábado 12/10 – KIRGUISTÁN ATRAPA.

Siguiendo las recomendaciones de Ricard hoy toca excursión antes de hibernar y despedirnos por una larga temporada de nuestras motos.

Salimos en dirección sur, hacia la parte norte de la cordillera de Ala-Too. Dicha cordillera se extiende desde el oeste del lago Issyk Kul hasta la ciudad de Taraz en Kazajistán, tiene una longitud de 450 kms. Nosotros nos dirigimos a la montaña, al balneario de la época soviética de Ysyk-Ata, ubicado a casi 1.900 mts. de altura y a 90 kms. de la capital.

El paisaje es impresionante, los primeros kilómetros de ascenso discurren bajo sol y cielo diáfano. En esta situación tenemos una temperatura que ronda los 20 grados.

Se suceden las curvas, la carretera es ideal para circular con motos trail. El tráfico es escaso, nos vamos parando a cada momento para admirar el paisaje.

A medida que ganamos altura la temperatura desciende. Decidimos cruzar el pueblo de Gornaya Maevka, acortando por un tramo de pista.

Y llegamos al lago del balneario. Aquí la temperatura ya ronda los 0º C.

Es grande, aparcamos las motos, es hora de caminar un poco y conocer todas las instalaciones.

El complejo (ubicado a una altitud de 1,860 m sobre el nivel del mar) fue construido en 1957 gracias a sus aguas termales sulfurosas. Hay varias piscinas con agua caliente natural abiertas a todos los visitantes.

Hay otros 3 barracones / casas cerca del complejo que se pueden alquilar por un precio razonable. Conservan toda la esencia del  pasado comunista de los años 60-70.

El río, junto al balneario baja con mucho caudal. La ribera está cubierta con un frondoso bosque de hayas. Hay multitud de saltos de agua y cascadas que se pueden visitar. El paisaje otoñal es espectacular.

Ornamentando los jardines hay bastantes estatuas dispares, todas talladas en piedra. Una de ellas es un buda sanador tibetano cuyas inscripciones datan de los siglos VIII al X a. C. Junto a la misma, una talla mucho más tardía de Lenin. Escudos y alegorías del pasado comunista, por todo el complejo.

El budismo tibetano es la religión dominante que se profesa en el Tíbet. También se practica en las regiones que rodean el Himalaya (Bután , Ladakh y Sikkim ), gran parte de Asia Central de China, las regiones del sur de Siberia como Tuva y Mongolia .

Las tripas ya nos ronronean, hora de comer. En el complejo hay un pequeño restaurante casero regentado por una señora. Nos hace pasar y nos indica que había trucha, que las tienen cerca, en el río. Jordi se pide una. La mujer agarra un salabre y sale corriendo del restaurante. A los pocos minutos aparece con este bicho vivo de más de 2 kgs. indicándonos que en 10 minutos estará lista para comer.

Y así fue. Aquí tenemos a nuestro reportero concentrado en plena intervención quirúgica.

El precio de la comida irrisorio, con bebidas, postres, entrantes, etc. no llegó a 10€ entre los dos.

Acabamos la sobremesa, ya son cerca de las 16:00, tenemos que volver con tiempo. Habíamos quedado en casa de Ricard para hibernar las motos y dejarlas hasta el próximo asalto de este proyecto.

Volvemos al  hotel, recopilamos todos los trastos y nos dirigimos a su domicilio para despedirnos de las que han sido nuestras fieles compañeras durante 22 días.

Desconectamos baterías, localizadores, combustibles, les hacemos una buena revisión general antes de dejarlas. Ricard nos permite utilizar un armario para guardar todos nuestros enseres, así no tendremos que volver cargados a Mallorca con cascos, botas, equipamiento, herramientas, etc.

Y ahora ¿que hacemos?, son cerca de las 21:00 hrs. y los tres nos vamos a cenar a un restaurante que regentan los vecinos de Ricard, una simpática pareja que lleva años viviendo en Bishkek.

Llegamos a la Vinoteka donde pasamos una velada inolvidable, una cena exquisita plagada de anécdotas y recuerdos en compañía de un matrimonio de cordobeses que se encontraban de visita en Kirguistán, los simpáticos dueños del restaurante y Ricard.

Regresamos al hotel a pasar la última noche con muy buen sabor de boca.

Nos acostamos pensando que esta etapa se acaba, que nos va a costar volver a adaptarnos a la rutina diaria. Que es nuestro último día en Kirguistán.

Nos llevamos una mochila llena de vivencias y recuerdos imborrables que perdurarán por siempre.

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