Салам Кыргызстан – Hola Kirguistán.

Después de cinco horas y media de plácido vuelo en un modesto 737-800 llegamos a las 04:00 hrs al aeropuerto de Manás. Nos recibe un halo de niebla sutil que se va disipando a medida que el amanecer se impone.

A las 05:30, después de los pertinentes y ágiles trámites de acceso al país salimos de la terminal respirando un aire que ya no se nos antoja familiar. Si, no se trata de un sueño, estamos de nuevo en Kirguistán. Está amaneciendo, venimos molidos de horas y horas de viaje, el jet lag es duro cuando se viaja hacia el Este, en este punto confiamos en la amabilidad y hospitalidad kirguís y decidimos ir al hotel.

Como en la anterior ocasión nos hospedaremos unos días en el hotel Astor, base de operaciones, donde sabemos que la entrada se debe hacer pasadas las 12 hrs. Vamos a solicitar si nos dejan adelantarlo para poder descansar unas horas antes de ir a ver a nuestras compañeras de viaje que nos aguardan silenciosas, inanimadas y llenas de polvo en casa de Ricard desde hace un año y medio.

Nada más salir de la terminal nos regalan dos tarjetas sim de prepago de la compañía O!. Debemos recargarlas con 200 soms (2€) que nos dará una tarifa ilimitada de datos cobertura 4G+ y 90 minutos de voz. También negociamos un taxi, aquí no hay taxímetros, ni tarifas fijas, ni suplementos por maleta, ni suplemento nocturno, ni todas estas gaitas occidentales. El conductor nos pide 600 soms para hacer los 30 kms. de recta infinita que nos separan del corazón de la capital, Bishkek, donde se ubica nuestro hotel.
Antes de subirnos al taxi sacamos dinero en un cajero del aeropuerto. Aquí el dinero europeo cunde a base de bien. 1€ = 100 soms kirguises. Sacamos 25.000 soms por barba. En un país donde el litro de gasolina super cuesta 45 céntimos de euro, una comida completa 3€, la electricidad es prácticamente regalada, el euro muestra su poderío y comparativamente los precios europeos se antojan abusivos al cambio por los mismos servicios.

Sobre las 06:00 hrs y con el sol ya alumbrando llegamos al hotel, Alex, su amable recepcionista al vernos los caretos no nos pone ninguna pega, para adentro, desayunad e id a dormir un rato que os hace falta.

Dormimos hasta las 11:00 aproximadamente. A las 12:00 ya estamos en casa de Ricard, distante unos 100 mts. de nuestro hotel.

Allí están, bajo una capa de polvo con las baterías conectadas a los mantenedores. Siguen en coma en la uci con sus respiradores. Hacemos una somera revisión de todo, pero tenemos que salir hacia la oficina con Ricard. Dejamos las motos para intentar ponerlas en marcha después de comer, ya con la barriga llena.

Llegamos al centro, a la oficina de Ricard. Nos diseña una ruta, los pasos, carreteras cortadas por meteo inestable (aún hay bastante nieve en altura) zonas de visita, tipos de carreteras, lugares que no nos podemos perder. También nos indica que está esperando a una pareja de gallegos y un valenciano que van a venir a realizar una excursión en moto por el país.

Después de una rápida comida. Sobre las 16:00, ya volvemos a estar frente las motos con el objetivo de devolverlas a la vida. Ricard nos acompaña a la gasolinera, la intención es poner en ambas gasolina nueva. Conecto baterías de ambas motos, instalación eléctrica y la azul es la primera en dar los primeros pistonazos perezosos. A las dos horas, se pone en marcha, reviso niveles de anticongelante y aceite, todo ok,  un trabajo menos.

Ahora le toca a la negra. Se niega en redondo a arrancar. Hay que desmontar media moto y empiezan las suposiciones. Que si la chispa, que si bujía circuitada, que si intensidad de la batería, etc. etc. etc. Transcurre la tarde y la dejamos en su huelga de arranque.

Para olvidar las penas, Ricard nos tenía preparada una velada, con cena en un restaurante, en compañía de una amiga de su mujer y una jóven pareja formada por un catalán y una kirguís que viven en la capital. El es profesor y a la vez regenta un bar de copas nocturno llamado Barcelona.

La cena en un lugar muy agradable es amenizada por un grupo kirguís en directo, cantando en un castellano perfecto 🙂

 

 

Después de la cena, el Rock & Roll. Tenemos el pub Barcelona abierto para nosotros, se va a celebrar un campeonato de cocktails. Hay que destacar que del restaurante ya salimos un poco «tostados» entre vino, cervezas, vodka y jet lag, estábamos metafísicamente en Narnia. Nos dejamos arrastrar y aparecemos en….

Nada más sentarnos en la barra, su dueño se acerca con una pócima humeante que destila él mismo en el corazón del averno bautizada como «Anti Pussy». Lo típico de estas situaciones, sale a relucir la testosterona y la famosa frase, «a que no hay huev….. a beberte un chupito». En 0,2 tenemos plantados dos chupitos de un brebaje entre verde y marrón cuya composición se guardaba celosamente su alquimista y que más tarde conoceríamos al detalle.

Esta es la botella junto a su joven inventor.

Soy un amante del picante y lo soporto estoicamente,  me gusta aderezar algún que otro plato con el tabasco más fuerte (habanero) sin problemas. Testeo el chupito con la lengua y me queda totalmente anestesiada. Imposible, no me atrevo. Jordi en un arranque se hace suyo todo el chupito de un trago. 3.2.1…. y sale corriendo a trompicones, llorando, con arcadas a buscar el frio de la noche kirguís. Me lo encuentro fuera al borde del vómito, sin poder articular palabra, totalmente desencajado y con convulsiones epilépticas. El anti pussy le estaba retorciendo el alma.

Después descubrimos que es una combinación de licores caseros de muy alta graduación, mezclado con guindillas escorpión y california reapper machacadas, extracto de capsaicina y otras lindezas que lo elevan a la cumbre del picante tolerable por el ser humano y algún que otro extraterrestre. Es preferible tomar un vaso de lava recién salida del Vesubio antes que el anti pussy del Barcelona, Virgen santa…

Jordi se recupera sin llamar a la ambulancia, ni hacer uso del desfibrilador y seguimos con las risas y el campeonato de cocktails, donde gana por goleada la mujer de Ricard.

A dormir como pudimos a nuestro hotel. Día completo que se acaba, y no dejo de pensar en la moto negra que no arranca…

Posted in:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *