Issik Kul, el segundo lago más alto del mundo.

MARTES 11/05/2021 (Tar Suu – Grigorievka – Karakol) 304 kms.

De buena mañana encaro esta etapa de descubrimiento. Me despido de los Kemin con la intención de bordear todo el lago Issik Kul por el Norte. A la Invencible le cuesta un poco arrancar, la abuelita ha pasado frío durante la noche, a pesar de que la tapo concienzudamente. Al final se despereza y arranca. Primeros kilómetros de transición hasta que se abre ante mi vista en Balykchy una de las tantas maravillas de este país: el lago Issyk-Kul. Tras el lago Titicaca (Perú/Bolivia), es el segundo lago alpino más grande del mundo, que además, no tiene salida al mar lo que le permite mantener aguas azules cristalinas que hipnotizan a todo el que las visita.

A 1.620 metros sobre el nivel del mar encontramos este lago que cuenta con 182 kms. de largo por 60 kms. de ancho. Sus 700 mts. de profundidad esconden muchos misterios y leyendas, entre ellos, una decena de pueblos que el agua y el paso de los años se han terminado tragando. De hecho recientemente unos investigadores rusos han encontrado restos de una civilización de más de 2.500 años y los relacionan, nada más y nada menos, con el Apóstol Mateo. Pertenezcan o no al personaje bíblico, lo que está claro es que el gran lago Issyk-Kul cuenta a partes iguales tanto lo que esconde como lo que enseña.
Issyk-Kul formaba parte de las famosa ruta comercial de la seda (Silk Road) que unía Asia y Europa y que fueron realizadas por grandes aventureros que no iban en moto, como un servidor, pero que las relataban en sus escritos dejándolas para la posteridad. Un saludo a Marco Polo.

Además de todas estas características y peculiaridades que hacen de Issyk-Kul un lugar épico y diferente, existe una cualidad que lo hace realmente único. Como os he mencionado, este lago está situado a más de 1,500 metros sobre el nivel del mar por lo que las bajas temperaturas son constantes durante el Invierno alcanzando hasta -10º C. De hecho, el agua que lo forma proviene del deshielo de los glaciares que lo rodean. Sin embargo… a pesar de todo ello, ¡jamás se ha congelado! Es por este motivo por el que es apodado «mar caliente». Otro de los misterios que giran en torno al lago Issyk-Kul.
Perimetrando todo este lago Kirguistán toma forma como tierra de contrastes y colores, pasando de las playas de agua cristalina de la parte Norte, por las que voy a transitar hoy, a los paisajes más montañosos de su zona Sur.
Según me han indicado, la zona Norte es la que concentra más turistas y tiene un desarrollo mayor por la proliferación de algunos hoteles, apartamentos y áreas que tibiamente se van urbanizando y que son reservadas exclusivamente al turismo. Entre ellas el museo al aire libre Choplón-Atá que cuenta con una colección de petroglifos y piedras con pinturas rupestres y restos históricos encontrados por todo el país.
Estamos aún en mayo, el tiempo es fresco, la mayoría de instalaciones que se van sucediendo están cerradas. Intento acceder a la orilla del lago en varias ocasiones, pero es complicado. Está parcelado y los accesos no son transitables.
El día es espléndido, sol y buena temperatura durante la mañana. Van transcurriendo los kilómetros por una buena carretera y me veo sorprendido por una monumental construcción junto al lago, me paro y chapurreando con un paisano me comenta que estoy en el estadio de Cholpon-Ata.

Por lo visto en este magnífico estadio se construyó para la celebración de los Juegos Mundiales Nómadas del pasado año 2018. Juegos, cuanto menos curiosos, a ojos de cualquier occidental que viva en cualquier país europeo hiperlegislado y reglamentado.

Investigando un poco sobre el tema, resulta que, entre otras, se compite en las modalidades de:

– KoK-Boru que consiste en meter una cabra decapitada dentro de una olla gigante, participan dos equipos de jinetes, la cabra se sacrifica antes del encuentro y en las competiciones no oficiales el equipo ganador se adjudica el animal y lo cocina para su equipo, animal reblandecido a base de bien, después de los envites del encuentro.

La Kurash o lucha Uzbeka

Burkut Saluu, Salbuurun caza con águilas

Er Enish, en este juego las reglas son sencillas: tira al suelo a tú oponente a caballo o te tirarán a ti. El que primero que toca el suelo pierde.

Tiro con arco a caballo

Ovari, que es un juego de mesa africano,  , etc.. Y así hasta 37 deportes diferentes, en total se reúnen un total de 3.000 competidores de 80 países, Estados Unidos participa en tiro con arco a caballo, me imagino que por la tradición cow boy. La mayoría de los eventos deportivos de los juegos se celebran en este estadio y otros en el Hipódromo, en el valle de Kyrchyn, lejos del lago, en un enorme y extenso campamento de yurtas al otro lado de la estepa.

Después de sacar un par de fotos del lugar sigo transitando por el norte del lago. Mi intención es llegar al vértice oeste para tomar rumbo sur hacia Karakol donde pienso pernoctar.
Viajo en compañía de Paco, Eva y Daniel, al mediodía decidimos hacer una alto para comer y entramos en un restaurante de una pequeña población a orillas del lago, no me acuerdo del nombre :-). Sopa de pollo para todos. Eneldo en estado puro, solo caldo con eneldo y más eneldo, ese eneldo que no me abandonará en todo el viaje conjuntamente con el pepino que no soporto.

Una mesa vecina nos pide una foto. Al final fotos para todos. Unos ancianos encantadores que estaban celebrando alguna cosa nos hicieron partícipes de su “fiesta particular”.


Acabamos de comer y salimos para Grigorievka, donde Paco, Eva y Daniel tenían que hacer noche en una yurta.

Me despido de ellos después de visitar su lugar de pernocta, aquí nuestros rumbos se separan y continuo rodando a Karakol.

Localizo un acceso al lago y entro. Al final lo consigo. Es inmenso.

A media tarde y aún con suficiente luz llego a Karakol. El norte del lago Issik Kul está completado. Por la mañana había reservado una habitación en el hotel Madanur en pleno centro de la ciudad. Muy bien, gente hospedada de muchas nacionalidades, la moto vigilada, me dan la llave de mi habitación. Se desviven por el cliente. Uno de ellos me saluda y en perfecto español me pregunta de donde soy. Tras entablar conversación Carlos me comenta que lleva bastantes meses viajando, que su pasión es conocer lugares abandonados de los cuales escribe crónicas. Que había estado ahorrando muchos años para poder abandonarlo todo y viajar. Que venía de visitar Transnistria, que se había puesto dientes en Lituania. Historias de transmundistas, gente corriente que vive su propia aventura al margen de cualquier publicidad o protagonismo. Nos dimos los teléfonos y quedamos para desayunar y seguir charlando al día siguiente.

Observo que frente al hotel hay una tienda de recambios de moto. Me pregunto si conocerán a algún soldador o mecánico para reparar de una vez por todas el soporte de mi espejo retrovisor izquierdo que me viene dando la brasa desde Bulgaria, es peligroso no llevarlo porque para adelantar tengo que girar continuamente la cabeza. Contacto con el dueño y en cuestión de 2 minutos ya había solucionado mi problema. Me consiguió una cita para el día siguiente con un tornero soviético amigo suyo, que se encontraba a las afueras de la ciudad. Tal ayuda desinteresada a un desconocido y tal efectividad es imposible encontrarla en Mallorca, donde cualquier gestión es una quimera, lenta y cara.

Toca cenar. En el hotel hay un pequeño restaurante pero prefiero salir a “patrullar” para estirar las piernas por la ciudad. Tiro de tripadvisor y me voy a uno de los recomendados. Me siento, pido una cerveza, se disculpan, no tienen ya que son musulmanes, pero me indican que contiguo al restaurante hay un supermercado donde puedo adquirirla y traerla sin ningún problema.
La cena exquisita, casera y abundante, con buena compañía. Hoy 300 kms. ha sido un día redondo, me voy a dormir.

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