Luz tenue al final del tunel…

Hace ya un año y tres meses que dejamos las motos en Kirguistán, nos despedimos de ellas el pasado 14 de octubre de 2019. Este fatídico 2020 ha sido dar el primer paso que nos conducirá hacia un futuro desconocido, un presente impredecible y un recuerdo lleno de víctimas, pánico e incredulidad. En este punto y ya en el 2021 no sabemos cómo actuar ni a quién creer. Bombardeados a diario, somos el blanco de los mass media que nos moldean y manipulan a su antojo con toda clase de rumores, bulos y conspiraciones. Estamos hastiados, cansados y preocupados. No se observa un rumbo concreto, ni una salida viable a corto plazo para poder viajar en moto libremente.

En nuestro País la pandemia se está cebando sobremanera y seguimos igual; los datos son incuestionables y aquí nadie mueve un dedo, llegan vacunas, no se vacuna porque estamos de vacaciones, no hay vacunas y las que hay las vamos racionando con cuentagotas…. Van pasando los días y nuestros dirigentes prefieren anteponer sus intereses políticos inculpándose los unos a los otros sin que nadie, por el momento, coja el toro por los cuernos y plantee soluciones sensatas. Sería tan sencillo como copiar el modelo de muchos países que están demostrando controlar la pandemia de forma eficiente. Aquí no, aquí seguimos tropezando en los mismos errores. 17 opiniones, 17 formas de actuar, el tiempo pasa… y todo son excusas… Mientras tanto el goteo de familias arruinadas, temporadas turísticas destrozadas, desempleo y ruina económica sigue avanzando día a día.

En cuanto a la herramienta principal de todo motero aventurero nuestro querido pasaporte español, sigue siendo un pasaporte «maldito» en cualquier frontera gracias a las hazañas de nuestros «técnicos» desde el inicio en la gestión de toda esta pandemia (no será nada…, es sólo una gripe…, no hace falta mascarilla…, etc, etc). La realidad es una y es que ahora, en enero del 2021 después de casi un año de pandemia tenemos vetada la entrada en más de medio mundo. Aún con todas las pruebas de detección favorables a día de hoy, a diferencia de otras nacionalidades, se nos niega el visado en la mayoría de países del este asiático, entre otros.

Nuestra segunda etapa programada, con final en Vladivostok se tendría que haber iniciado el pasado mes de mayo de 2020, siete meses después de haber concluido con éxito la primera fase, incluso teníamos los billetes de avión Barcelona – Kirguistán comprados con antelación, pero el proyecto se canceló. Hemos descartado llegar a Vladivostok.

También confiábamos en que el pasado octubre de 2020 ya habrían transcurrido ocho meses, un tiempo más que prudencial desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020 y que podríamos retomar el viaje, pero lo tuvimos que cancelar por segunda vez. El maldito SARSCoV2 crecía día a día ante la pasividad e inacción por parte de nuestros gobernantes. Durante la temporada estival se relajaron las medidas, extremo comprensible para paliar el declive económico, pero ahora por desgracia lo estamos pagando de nuevo.

Hace unos días hablando con Ricard de Asia For Adventure nuestro contacto en Kirguistán, buen amigo y una gran persona que amablemente nos está custodiando las motos, nos comentó que la frontera ya se encontraba abierta, siempre y cuando se presentase un PCR negativo efectuado 72 horas antes de entrar al país. Él mismo pudo acceder a la capital volando desde Barcelona hacía unos meses, gracias a su permiso de residencia y trabajo. Bien, se atisba algo de luz…

Esta noticia nos alegró el día y nos permite recobrar la ilusión en nuestro proyecto. A la tercera, va la vencida pensamos, y ya tenemos nueva fecha para retomar nuestra aventura: el próximo 3 de mayo 2021 lo volveremos a intentar siempre y cuando la pandemia evolucione favorablemente. De momento ya tenemos los billetes de avión en nuestro poder aprovechando los bajos precios que se ofertan si los sacamos con cuatro meses de antelación. Los anteriores vuelos nos han sido reembolsados por la compañía turca Pegasus, sin poner ninguna objeción.

Vamos a la par con el proyecto del Doc. Vincenzo que pretende llegar junto a su hermano en un periplo de varios meses desde Bolonia a Ulán Bator y vuelta. Intentaremos cuadrarlo para volver a rodar juntos por tierras asiáticas. De momento Mongolia está cerrada a cal y canto a todo el mundo. Lo vamos perfilando y diseñando, chateamos en nuestro grupo de whatsapp, aportamos ideas, todo ésto nos abstrae y nos hacen más llevaderos estos difíciles momentos.

Nuestro principal objetivo, en esta ocasión, es poner a La Invencible y a Pichi en territorio Schengen por Lituania cruzando el menor número de fronteras fuera del espacio europeo, si podemos alcanzar Ulán Bator, lo haremos. En cualquier caso a día de hoy aunque Kirguistán tenga abierta la puerta, tenemos dos escollos por los que tendremos que pasar antes de acceder a la vieja Europa y éstos son Kazajistán y Rusia, ambos cerrados para la entrada de españoles. Nuestra esperanza es que, de aquí a mayo, a medida que la vacunación se vaya extendiendo, se relajen las condiciones de entrada en ambos países. En Kazajistán no es necesario visado, en Rusia sí. Es un visado complejo y debe solicitarse con una antelación de 3 meses antes de la fecha del viaje. Crucemos los dedos para que en febrero podamos solicitarlo, sino habrá que estudiar otras opciones de vuelta.

Por otra parte deberemos tener en cuenta que cuando se entra en moto en Kirguistán, país que forma parte de la Unión Económica / Aduanera Euro Asiática (Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia) se nos permite circular por el resto de países sin tener que hacer una nueva importación del vehículo. La autorización la suelen dar para doce meses, pero hay ocasiones que únicamente lo hacen por tres meses. En cualquiera de los dos casos, en mayo cuando retomemos el viaje, las motos ya llevarán en Kirguistán más de un año y medio, en concreto 19 meses, y con toda probabilidad cuando intentemos salir de la Unión Euro Asiática al declarar la salida de las motos en cualquier frontera rusa se darán cuenta de que nos hemos excedido ámpliamente con el tiempo de estancia autorizado. Por una parte confiamos en que se apliquen ciertas medidas favorables dada la excepcionalidad de la pandemia (sería lo lógico), ya que se trata de un suceso ajeno a nuestra programación y en nuestro ánimo nunca ha estado transgredir el tope autorizado de estancia de los vehículos en el país. Ya veremos…

Por otra parte, con toda probabilidad, tengamos que pagar una denuncia, cuyo importe suele ser muy bajo (unos 1500 rublos / 20€). El problema no será la denuncia en si, sino la cantidad ingente de papeleo y formalismos administrativos a los que nos veremos sometidos y que con toda seguridad nos harán perder más de un día en la frontera rusa. Informes mecanografiados firmados de más de 20 páginas cada uno que tendrá que redactar el funcionario aduanero de turno para conseguir la salida legal de la moto, control exhaustivo de pasaporte, la revisión minuciosa del equipaje y todo lo que se les ocurra.

Si optamos por entrar por Mongolia después de pasar este primer escollo tendremos que recorrer 30 kms. en tierra de nadie, para llegar a la frontera Mongol, otra frontera compleja y muy burocrática  Lo normal, según la hora de nuestra llegada motivada por la dudosa eficiencia ruso-administrativa, será tener la frontera cerrada de Mongolia. Otra vez de papeleo, la entrada es compleja y muy burocrática, passport control, customs declaration, conseguir un seguro, papel de cuarentena para evitar las enfermedades contagiosas en el ganado mongol, PCR, etc. etc, etc. Le calculamos, yendo bien, de 18 a 20 horas de gestiones entre la frontera rusa / mongol, de hecho es una de las fronteras más complicadas y caóticas del mundo. Todo ello aderezado con unos funcionarios de ambos países que se han hecho famosos entre los viajeros debido a su nula asertividad y empatía con los extranjeros.

Si por un casual logramos acceder en el mismo día a Mongolia, una vez que franqueemos la barrera nos encontraremos con una pista infinita de tierra que nos trasladará hasta Ulán Bator. a 1800 kms. de la frontera. Si llueve se convertirá en un barrizal entretenido.

Por lo tanto, y ya para finalizar este tochazo, en mayo tendremos que elegir el camino menos traumático para retornar con nuestras abuelas a Mallorca para darles el cariño que se merecen después de casi 20.000 kms. y para tenerlas en perfecto estado de revista para poder enfilar la tercera y cuarta fase del proyecto por África y América del Sur.

 

Posted in:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *