Sábado 21/09 – POR FIN LLEGÓ EL DÍA

Salimos de Palma, la primera en la frente, una mala sujeción del móvil (un S9+) en el soporte de mi moto hace que salga volando y aterrice en mitad de la carretera, menos mal que no circulaba nadie en ese momento y pude recuperarlo. Parte de lesiones: pantalla fracturada, pero sigue operativo, ufffff. Para la próxima no se puede confiar en un único dispositivo para todo, comunicación + gps, etc. Salvado el primer contratiempo seguimos hacia nuestra primera parada obligatoria en Santa María, la merienda manda y nada mejor que hacerla en compañía de Tomeu, un compañero del trabajo que viene a despedirnos de la isla antes de afrontar nuestra particular aventura.

Sobre las 12:15 llegamos al puerto de Alcudia para embarcar rumbo a Barcelona. En la explanada de embarque, un único vehículo y nuestras dos motos, nadie más subió a bordo, bien, iremos anchos. Zarpamos en hora hacia Barcelona y llegamos a la hora prevista.

Como tenemos tiempo hasta la salida del otro barco que nos conducirá a Civitavecchia, aprovechamos para visitar al hijo de Jordi que se encuentra en Barcelona finalizando sus estudios de Ingeniería Civil.

Un par de compras por Barcelona (vino y embutidos) que nos sabrán a gloria por las llanuras uzbekas y a cenar antes de embarcar. Subimos a bordo también en hora, pero el Grimaldi zarpó con retraso. El barco es amplio, cómodo, y va con muy poca gente, la comida y la bebida carísima. La noche transcurrió sin más. 20 horas de travesía hasta tocar tierra en Civitavecchia.

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