Sábado 28/09. LA “PALIZA” TURCA

Nos despedimos de Víctor que decide quedarse en Estambul unos días más para dirigirse a la zona de Gorëme. Arrancamos con las motos para cruzar el Bósforo rumbo a un nuevo continente, Asia. Vamos costeando el perímetro Turco del mar negro, el paisaje es espectacular. El tiempo soleado acompaña a viajar en moto.

Cuando llevamos unos 300 kms. aparece de la nada un inmenso centro comercial. Decidimos pararnos para comer. No le encontramos sentido a semejante construcción en medio de un páramo desolado.

Retomamos la carretera a eso de las 15:30 para dirigirnos al Andinata Otel Spa en Yesilof, que habíamos pillado de oferta por la mañana hojeando una web de reservas y que se encontraba a unos 480 kms. de la salida.

Se trataba de un hotel solitario junto a la desierta carretera general E80, (rollo abierto hasta el amanecer).

Piscinas diferenciadas masculina / femenina y un hamman al más puro estilo tradicional. Allí un fornido turco bigotudo ataviado con una ligera toalla, se dedicaba a apalizar encima de una losa caliente a todos los presentes.

Como no íbamos ser menos y para no desentonar con el resto, contratamos sus servicios. El primero en pasar «por la piedra» fue Jordi que venía baldado de tantas horas de moto. Los gritos que profería se oyeron hasta en la recepción. Los demás usuarios habituales se reían de nosotros los “visitantes” al compás de los guantazos jabonosos que le largaba en las lumbares el masajista, con manos de pelotari vasco.

Salimos baldados, rojos como dos tomates y en carne viva después de la sesión de jabón y estropajo turco exfoliante.

Fuera el frío era considerable cuando volvimos a coger las motos para desplazarnos unos kms. en busca del único restaurante para cenar que se encontraba abierto junto a una gasolinera.

Jornada finalizada.

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