EL AVANCE DE LOS CLONES Y LA PEOR POCILGA DE LA CAPITAL.

Martes, 16 de mayo de 2023

No había prisa por salir de Marrakech. Aproveché la mañana para patear un poco más la ciudad, constatando el declive definitivo de un lugar que ha pasado de ser el destino de los verdaderos viajeros a convertirse en el refugio predilecto de aventureros Lacoste y NPCs occidentales con ínfulas de exploradores. Tipos con la ropa de marca impecable que buscan la foto de postal sin mancharse los zapatos. Nada que ver con la realidad de la carretera. Con el estómago revuelto por el espectáculo turístico, arranqué el bicilíndrico tardísimo y puse rumbo directo a Rabat. Una tirada sin historia por carretera normal, manteniendo el gas fijo y dejando que los kilómetros pasaran bajo las ruedas mientras el paisaje se volvía más mediterráneo. Llegué a la capital por la tarde.

El mapa me guio hasta el Riad Al Ârâr, un antro escondido entre callejones oscuros que prometía la hospitalidad típica de estas casas y resultó ser un fraude absoluto. Después del pozo de mierda del hostal en Tánger, este riad se corona oficialmente como una de las peores pocilgas en las que he plantado el petate en toda mi vida. Cruzar el umbral fue entrar en un catálogo de la decadencia humana: humedad rezumando por los techos, paredes con desconchones prehistóricos y la certeza absoluta de que las chinches patrullaban las costuras del camastro.

 

 

 

No había recepción ni rastro de gestión profesional. Solo apareció una mujer malencarada, con los ojos inyectados en desconfianza, que se limitó a soltar las llaves sobre la mesa mientras exigía dinero de malas maneras. Una puta mierda de dimensiones cósmicas a precio de oro. Dejé el equipo sobre una silla mugrienta, maldiciendo la logística de la capital, y salí a la calle para no respirar ese aire podrido.

Rabat, en un contraste esquizofrénico con el hostal, se mostró limpia, ordenada y señorial. Para desentumecer las piernas tras la paliza de la carretera, di una larga vuelta por el paseo marítimo, caminando bastantes kilómetros al borde del agua mientras caía la tarde. Crucé la ría en una pequeña barca local para pasar al otro lado, sintiendo el aire fresco del estuario en la cara, lo que me ayudó a limpiar el mal sabor de boca del alojamiento.

 

Tras la caminata, localicé un restaurante de pescado que llevaba recomendado en las notas de ruta. La cena no estuvo nada mal: género fresco, directo del Atlántico y cocinado sin los excesos de grasa habituales de los puestos de interior. El paseo de vuelta bajo las luces de la ciudad cerró una noche agradable al aire libre. Lástima que el destino final fuera regresar al puto hotel de mierda a pelear contra los insectos y la humedad.

 

🛠️ Informe de Carretera

  • Tramo: Marrakech – Settat – Casablanca (periferia) – Rabat.
  • Estado de la Pista: Carretera nacional y tramos de enlace en estado óptimo, asfalto limpio, señalizado y con tráfico predecible de entrada a la capital.
  • Estado de la Máquina: El hierro funciona con la regularidad de un reloj suizo. El neumático delantero no ha perdido una sola décima de presión desde la última intervención química. Niveles correctos.
  • Incidencias: Desprecio absoluto por la fauna turística de Marrakech. Gestión nefasta, suciedad y chinches en el Riad Al Ârâr de Rabat. Cena excelente de pescado en la ría tras un cruce en barca tradicional.

 

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