Viernes, 12 de mayo de 2023
Hay días en los que la carretera deja de ser un espacio físico y se convierte en una prueba de desgaste mental absoluto. La tirada desde Dajla hacia el límite sur son casi cuatrocientos kilómetros de asfalto idéntico, devorado por una sucia arena gris que borra de golpe los márgenes de la calzada. A la derecha, el Atlántico se muestra plomizo y batido; a la izquierda, la llanura desolada del Sáhara Occidental se pierde en un horizonte calcinado. No hay curvas, no hay relieves, solo el zumbido constante y monótono del bicilíndrico de la KTM desafiando las duras rachas de viento lateral que insisten en sacarte del asfalto. Al igual que la jornada anterior, la hipnosis del kilometraje se apodera del chasis hasta que las alambradas de espino, las trincheras de arena y los nidos de ametralladoras te anuncian la llegada al puesto fronterizo de Guerguerat.
El objetivo nominal del mapa era descender por la península de cabo Blanco hacia el paso fronterizo de Guerguerat. Pero la realidad de la frontera sur en mayo de 2023 impuso su propia ley, una mucho más fría y racional. Cruzar la aduana marroquí te mete de lleno en la llamada “tierra de nadie”, una pista rota de tres kilómetros de piedras, parches de arena blanda y chasis oxidados de coches abandonados, una franja desolada que sigue infestada de minas terrestres a ambos lados del camino seguro.
Al llegar al puesto de control mauritano, la burocracia se mostró con su cara más hostil. Los funcionarios uniformados que custodiaban el acceso, con un trato rudo, hosco y deliberadamente borde, convirtieron el trámite en un laberinto de esperas absurdas bajo un sol de justicia que rozaba los cuarenta grados en la chapa de la moto. Como bien describió Hunter S. Thompson, hay fronteras donde el uniforme es el único argumento legal del que dispone el imbécil de turno.
Fue en ese limbo de arena, calor y malas caras donde el instinto del motero curtido dictó el alto definitivo. No hubo dudas. Encima de la mesa de la oficina fronteriza, empapelando las paredes gastadas, se encontraban los carteles y las fotos de los viajeros occidentales desaparecidos en la zona. Ver esos rostros en aquel cubículo infecto hizo que todo encajara. En ese instante exacto comenzó a resonar con una fuerza brutal en mi cabeza la advertencia tétrica que me había dado el camarero días atrás en la ruta a Fez: la historia real de los tres moteros youtubers marroquíes secuestrados en Mauritania hacía ocho meses de los que nadie sabía nada, y el caso del alemán también desaparecido sin dejar rastro en el fango del Sahel. Estirar el hilo más allá de los límites del sentido común en un territorio así no es de ser valiente, es de ser una oveja con probabilidades de acabar en el matadero.
El carácter podrido de los funcionarios y la confirmación visual de que la seguridad en esas pistas se había ido al traste fueron los argumentos finales. Miré la pista desdibujada que se abría hacia Nuadibú y decidí que la aventura ya había cumplido de sobra su cuota de riesgo. No había ninguna necesidad de regalarle el pasaporte, la moto ni la vida a un sistema diseñado para extorsionar al extranjero y dejarlo desamparado.
Di la vuelta al manillar de la 790 en el mismo filo mauritano, justo delante de sus narices. El moco de la rueda trasera aguantaba la presión nominal y el hierro austriaco rugió con rabia al engranar primera, apuntando de regreso hacia el norte, buscando la seguridad de la civilización. Deshice la tirada nocturna a ritmo fuerte, desandando los kilómetros con los ojos fijos en el asfalto sucio y con la satisfacción inmensa de saber cuándo hay que retirarse de la trinchera para seguir vivo. Guerguerat se queda ahí, con toda su podredumbre, enterrada en la arena para futuras incursiones.
🛠️ Informe de Carretera
- Tramo: Dajla – Paso de Guerguerat – Límite aduanero de Mauritania – Retorno a Dajla.
- Estado de la Pista: Rectas infinitas y aburridas azotadas por viento térmico lateral. El tramo intermedio de la “tierra de nadie” destartalado, con bancos de arena blanda, chatarra y peligro de minas fuera de la traza marcada.
- Estado de la Máquina: Comportamiento impecable del motor a alta velocidad constante en el repliegue. El moco sellador de la rueda trasera resiste las altas temperaturas sin variaciones de presión. Cadena saturada de arena sucia que exigirá limpieza a fondo.
- Incidencias: Trato rudo, hosco y borde por parte de los funcionarios mauritanos bajo 40º de calor. Decisión ejecutiva de abortar la entrada a Mauritania tras ver los carteles de los desaparecidos en la oficina y recordar las advertencias sobre los moteros secuestrados. Giro de 180 grados y regreso nocturno a la base de Dajla.
