ISLA DE MAN TT 2026 (I)- PRIMEROS KILÓMETROS Y EL TRÁMITE DE LA PENÍNSULA.

Fecha de la tirada: Del jueves 21 al sábado 23 de mayo de 2026

El inicio de un viaje largo siempre se reduce a una cuestión de horarios y amarres. A las 08:00 de la mañana del jueves, el ferry de Balearia soltaba cabos en el puerto de Alcúdia sin mayores contratiempos.

Las dos motos quedaron trincadas abajo, en la penumbra de la bodega, balanceándose al ritmo del Mediterráneo: la Transalp 650, la abuelita, fiel a su veteranía de carburación, y la NC750 de Rafa, listas para los miles de kilómetros que quedaban por delante. Cinco horas de navegación rutinaria en salón VIP sirvieron para repasar los mapas del norte y digerir el desapego de la insularidad. Desembarcar en Barcelona al mediodía supuso el verdadero bofetón de realidad; el tráfico denso de la gran urbe, el calor asfixiante que ya empezaba a subir desde los bloques de los motores y la prisa ciega de los camiones de reparto en las rondas.

Ernest Hemingway anotó en sus crónicas que el viaje es a menudo el espacio aburrido entre el origen y el destino. Esta primera tirada por la península fue exactamente eso: una jornada de transición pura, un trámite necesario para ganar el norte. Dejamos atrás Cataluña buscando la cicatriz del valle del Ebro, manteniendo un ritmo constante de crucero por autovías y carreteras nacionales que ya conocemos de memoria. El paisaje fue cambiando de la humedad pegajosa de la costa a los tonos ocres, secos y duros del interior aragonés, bajo un cielo limpio que no amenazaba complicaciones. Viajar acompañado introduce otra cadencia en el chasis; los espejos retrovisores ya no solo muestran el vacío del asfalto, sino el faro de la montura de Rafa, motero curtido, marcando una distancia justa, predecible y solidaria. Sin florituras, postureos ni paradas absurdas, nos limitamos a devorar los kilómetros estirando las autonomías de los depósitos en completa complicidad. El bicilíndrico de la Transalp roncaba con la nobleza de los viejos hierros mientras la NC750 rodaba con su precisión quirúrgica de mechero.

Llegamos a Aldeanueva de Ebro a media tarde, con el sol cayendo de sesgo sobre las hileras de viñedos de La Rioja Baja. Buscamos el Hostal La Cepa por pura lógica rutera: un alojamiento sencillo, funcional y honesto, alejado de las pretensiones y los precios inflados de los hoteles de diseño. El trato de la pareja de propietarios fue directo y sincero, de los que se agradecen de verdad cuando llevas la espalda tensa tras unas cuantas horas de manillar. El sitio, impecable y muy correcto. Nos permitieron meter las dos motos en un garaje anexo al hotel, a salvo de las miradas de la calle y del relente de la noche. Bajamos el equipaje imprescindible para pasar la noche y dejamos los cascos en el suelo. La jornada terminó con un rancho sencillo en el propio pueblo a escasos metros del hotel, un plato de comida casera sin florituras y una copa del vino de la tierra para limpiar el polvo de la jornada mientras repasábamos la subida de mañana hacia el norte.

El viernes el viaje adoptó el tono de la hospitalidad familiar y la calma rural. Arrancamos temprano de Aldeanueva para completar el enlace hacia el norte, llegando antes de comer al barrio de Mentera. Allí, en un entorno de caseríos y tranquilidad rodeado de prados verdes, nos esperaba el cuartel general de la jornada: la casa de la hermana de Rafa.

Dejar las motos aparcadas a resguardo y descargar los bultos en un hogar conocido quita de golpe el cansancio acumulado. Para el rancho del mediodía nos desplazamos a Ramales de la Victoria, que nos quedaba a apenas ocho kilómetros de la casa. Rafa ya tenía en su objetivo apuntar a un restaurante local para dar cuenta de un menú del día muy decente, de los que reponen fuerzas con cocina pegada a la tierra.

Por la tarde decidimos dar un descanso total a los motores. Dejamos las monturas quietas en el caserío y aprovechamos para hacer una puesta a punto minuciosa de la mecánica, repasando niveles y tensiones antes de afrontar el grueso del viaje en las islas. Después, volvimos a bajar a Ramales para abastecernos comprando algunos víveres necesarios para las siguientes etapas y, de paso, estirar las piernas. Para rematar la jornada de intendencia antes de la cena, dimos buena cuenta de un par de cervezas bien tiradas en el pueblo, disfrutando del ambiente tranquilo de la zona. La jornada terminó de vuelta en la casa de Mentera, cenando con calma al calor del hogar con todo listo para el salto portuario del día siguiente.

El sábado por la mañana la rutina se volvió estrictamente portuaria. Nos despedimos de Mentera con el cielo un tanto plomizo y enfilamos la última tirada peninsular hacia el País Vasco. A media mañana, las Hondas ya descansaban sobre el cemento del puerto de Zierbena, en Bilbao. El reloj empezó a marcar los tiempos muertos típicos del motero en frontera: arrancar, avanzar diez metros, parar, apagar el motor, enseñar pasaportes, volver a arrancar.

Doce minutos agónicos en la rampa de acceso al ferry rodeados del olor a gasoil de los barcos y el salitre del Cantábrico. Finalmente, las motos quedaron trincadas en las entrañas del buque Galícia de Britanny Ferries de larga distancia. Las islas británicas siguen quedando lejos en el mapa, pero el trámite de la península está liquidado. Toca pasar la noche a bordo navegando hacia Portsmouth. El TT de la Isla de Man está un mar más cerca.

🛠️ Informe de Carretera

  • Tramo: Puerto de Alcúdia – Barcelona – Aldeanueva de Ebro – Mentera – Ramales de la Victoria – Zierbena (Puerto de Bilbao).
  • Estado de la Pista: Primera jornada de autovía y nacionales rápidas en óptimas condiciones. El viernes las motos no rodaron por la tarde, quedando estacionadas en el entorno rural de Mentera tras el enlace matinal. Tráfico fluido salvo en el embotellamiento del puerto de Barcelona y los accesos a los muelles de Bilbao el sábado mañana.
  • Estado de la Máquina: El veterano bicilíndrico de la 650 mantiene su rodar fino y noble; la carburación respondió con entereza y los niveles quedaron revisados y a punto durante el parón del viernes por la tarde. La NC750 impasible en sus cotas. Presiones correctas en ambos trenes.

Incidencias: Travesía inicial con Balearia sin contratiempos. Hospitalidad riojana en el Hostal La Cepa. Almuerzo de menú, tarde de intendencia, compras y cervezas en Ramales de la Victoria. Trincado de seguridad en el ferry de Bilbao completado el sábado

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